No es en absoluto mi intención a través de estas líneas, poner en duda si SUSANA MONTES, con diferencia, una de las modelos más destacadas de actual panorama de la moda, es o no una top model. En cuanto a los cánones que se deben atribuir a una modelo para convertirla en top model o no, SUSANA MONTES, tiene todos los argumentos, exigencias y atributos para ser considerada una top en toda regla y con la entera seguridad de no confundirme un ápice en mi aseveración, del todo justificada, por lo que iré explicando a continuación.
Existe un generalizado confusionismo sobre el verdadero significado de top model, o por hablar en el más puro castellano: modelo destacada, descollante o sobresaliente. Recordemos que la traducción de top a español es: cumbre.
De hecho, el analfabetismo en torno al criterio extendido de top model, nace ya de las propias modelos que no han alcanzado la cota de top. Cualquier chica que se pone delante de una cámara de fotos, ya es denominada modelo, sin tener en cuenta las exigencias y nivel de preparación que debe conllevar el hecho de serlo. El intrusismo y desconocimiento, tanto por parte de muchas denominadas “modelos”, como de profesionales del gremio, son parte de los culpables de este confusionismo generalizado.
Hoy por hoy, los únicos cánones válidos para que una chica se ponga delante de una cámara son, que reúna cierta belleza anatómica, pose desnuda o despeje un gesto o sonrisa forzados. La anacronía de algunos profesionales ha llegado incluso a elevar a la calificación top, a modelos que, aunque no lo son, han estado en determinada circunstancia en el sitio y momento oportunos; llámese fiesta social o favor especial a alguien que puede lanzar la carrera de una niña que sin embargo, no reúne características artísticas ni interpretativas.
Pero, dinero (sinónimo de poder) unido a un producto de marketing envolvente en el que en muchos casos, existe la miseria de favores sexuales a braguetas exigentes, hacen que a través de reputadas pasarelas y revistas de papel couche, salgan a la palestra como modelos de primera línea o top, jóvenes que ni por asomo, tienen categoría de ser tocadas con el título más alto que arbitrariamente concede la tribu que compone la elite de la moda y que en ocasiones, en vez de fomentar un oficio hermoso, crean solapadamente una “escuela” de prostituismo de alto standing o colapsan los centros psiquiatrícos con miles de niñas sufriendo terribles enfermedades como: anorexia, bulimia o serios desequilibrios de la personalidad al topar con ambientes del todo nocivos para la salud física y mental de unas jóvenes que en la mayoría de los casos están en plena adolescencia.
No voy a poner más nombres propios que el de SUSANA MONTES en estas líneas, como ejemplo de fidedigna top model. Esta catalana, inmersa en el mundo de la moda hace años y que atesora una consolidada y dilatada experiencia profesional, no es una top model para quienes deciden quien debe estar en las pasarelas internacionales o aparecer en las mejores portadas de revistas de moda. SUSANA MONTES, modelo vocacional, fascinante intérprete y colosal actriz, no se ha casado jamás con las exigencias de las mafias del mundo de la moda. SUSANA, a través de su inteligencia e intuición, nunca ha caído en marañas ni fangos y puede presumir de estar desarrollando una carrera descollante por méritos propios y sin más ayuda que la sabiduria que ejerce en todo cuanto se propone. De su tarea e inmejorable buen hacer, probablemente nunca, se harán eco los medios elitistas, pero su oficio, capacidad, alcance y la excelente calidad humana que derrocha por donde pisa, no van a pasar desapercibidos para quienes conocemos a esta auténtica top model, se la mire, por donde se la mire.
Una top model, para poder alcázar tal privilegio, debería demostrar una serie de atributos que nadie se atreve a señalar y que no solo se componen de una preparación artística demostrada. Para ser modelo cumbre, hay –además- que acopiar peculiaridades esenciales como: culturales, académicas, preparación intelectual, capacidad de trabajo, humildad y modestia; elegancia, o entre otras muchas otras, sobriedad en todos los terrenos donde pise la top.
La top model, en alguna forma, debe ser un ejemplo no ya solo como artista, también debe ser cátedra de esa inmensa juventud que aspira a llegar a más, por ello, la solidaridad, dignidad, bondad y valores humanos, deben ser también, imprescindibles virtudes de las top. Ser –en resumen- top model, no es en absoluto lo que nos señalan los poderes fácticos del mundo de la moda, es mucho más...
Para mí y para todos los que tenemos el privilegio de haber tratado con SUSANA y sobre todo, compartir espacio de trabajo y proyectos, puedo asegurar desde la más absoluta de las certezas que SUSANA MONTES, ¡si es una top model!