Más de un cuarto de entrada, una oreja para Pinar y César Jiménez borda el toreo 

Una oreja pelleja

 
 
 

La ficha

 

José Pedro Prados “El Fundi”: Pinchazo, media casi entera que vomita y estocada tendida; silencio. Estocada trasera casi entera y dos descabellos; ovación y saludos desde el tercio.

César Jiménez: Cuatro pinchazos y estocada; ovación y saludos desde los medios. Dos pinchazos y estocada; ovación y saludos desde el tercio.

Rubén Pinar: Dos pinchazos y estocada; silencio. Estocada; una oreja.  

El ganado: Toros de Fernando Peña Catalán. Divisa: azul, celeste y amarilla. Señal: hoja de higuera en ambas orejas. Antigüedad: 11 de abril de 1909. Fincas: “Palomarejos”, “Navarejos” y “Zurrabotas” Calera y Chozas (Toledo). Procedencia: Torrestrella y Luis Algarra. Desiguales de presentación y comportamiento: , pastueño; , muy noble, de buen tranco y premiado con la vuelta al ruedo; , flojo y sin clase; , flojo, tardo e incierto; , flojo, manso e inválido y , flojo, manso e incierto. 

Incidencias: Domingo 20 de septiembre de 2009. Primera del abono con motivo de las Ferias de San Mateo de Talavera. Más de un cuarto del aforo cubierto en tarde con cielo parcialmente encapotado y climatología veraniega. Preside Don Pablo del Guayo Castiella. Festejo retransmitido por Castilla-La Mancha Televisión. 

Toros de Don Fernando Peña, que se han hecho asiduos en esta plaza. Ganado acorde con las circunstancias taurinas contemporáneas o dicho de otro modo, ganado comercial, a la medida de las exigencias de los toreros y por debajo de lo que merece una afición en grave y permanente crisis que, en esta ocasión, como viene siendo habitual, castigó con deprimente cemento a los tendidos de “La Caprichosa” en la corrida de abono de las ferias de San Mateo. Es de justicia destacar el gran tranco y excelente juego del segundo de la tarde, que fue premiado con la vuelta al anillo antes de pasar al desolladero y al que hizo un toreo de cadencia, elegancia y plasticidad el buen torero madrileño César Jiménez. El mal uso de los aceros, impidió que el de Fuenlabrada tocase pelo.

El Fundi, mostró su peculiar personalidad taurina de lidiador nato, regalándonos grandes detalles y sobre todo, entrega. Pero tampoco el torero madrileño pudo arrancar ningún trofeo ya que, como su compañero de terna, no estuvo acertado a la hora de matar.

El que si logró arrancar una oreja al toro que cerraba plaza fue Rubén Pinar. El torero de Tobarra, aunque quizá no hizo tantos méritos como sus compañeros de terna, lograba así erigirse como triunfador de la tarde, gracias a una gran estocada al incierto segundo de su lote que ponía colofón a la corrida.

El Fundi, abría plaza realizando una faena de menos a más a un toro soso que había sido castigado con dos puyazos largos. Lo que al principio resultaba insípido, se tornó en un buen toreo con ambas manos en el que midió con buen criterio y oficio los terrenos y las distancias.  En el segundo de su lote, desarrolla a la perfección su peculiar forma de lidiar y con enormes ganas de agradar, se embragueta, traga las inciertas embestidas del toro con estoicismo y se pasea con impavidez por los pitones de su oponente.

César Jiménez, recibe al primero de su lote con un recital de capote. Es un toro con tranco, clase y recorrido. Borda un toreo que ejecuta con cadencia, de poder a poder, con elegancia y entrega. Sin duda, fue lo mejor de la tarde, sin embargo, su plasticidad y clase se estrellaron a la hora de matar. El segundo de su lote es un flojo, incierto, manso e inválido, sin ninguna transmisión. La faena queda en la insipidez de pases sin argumento estético. Toreó con la derecha, con la izquierda, por naturales y también hizo florituras, pero en esta ocasión la faena rozó con lo insustancial e inexpresivo.

Rubén Pinar, se enfrenta al tercero de la tarde y se estrella con la flojedad, falta de clase y fuerzas de un animal tardo e incierto. A fe que lo intentó, pero el desarrollo de su ejecución resultó anodino. El que cerraba plaza fue acribillado en el caballo y después, desdibujado en base a un enorme desorden de lidía. El toro se emplaza, rebaña, se duele y se defiende. Así pues, la lidia no pasó de lo insípido, sin embargo, una gran estocada, le sirvió para pasear el único premio de la tarde.

 

 

 

 
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felipemedina@telefonica.net | Texto y fotografías: Felipe Medina

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