Por: Felipe Medina

 

A veces me das miedo soledad,

te veo oscura, como la hora de la muerte,

fría como el mármol de Carrara,

pesada como el bronce,

larga como el dolor del hambre

y amarga como el café.

A veces eres negra, soledad,

negra pena, pena negra,

sombra de tinieblas,

silencio de estalactitas,

miedo de morir,

y miedo de vivir.

 

A veces, lloro contigo soledad,

lágrimas de sal y acre.

Lloro mi pena negra,

lloro mi condena, mi luto y mi amargura.

A veces siento el delirio y la locura,

de una amargura tan sangrienta,

que salpica de sangre mi existencia

y tiñe mi alma de tormento.

Melancolía que gatea por mis venas,

nostalgia que me rompe el corazón,

muda soledad de silencios infinitos,

abismo interminable y tenebroso.