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“…los toros es la
fiesta más culta que hay en el mundo“
Federico García
Lorca |
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“Alza, toro de España: levántate, despierta.
Despiértate del todo, toro de negra espuma,
que respiras la luz y rezumas la sombra,
y concentras los mares bajo tu piel cerrada.
Despiértate”.
Miguel Hernández |
“"Es la noble cabeza negra pena,
que en dos furias se encuentra rematada,
donde suena un rumor de sangre airada
y hay un oscuro llanto que no suena.
En su piel poderosa se serena
su tormentosa fuerza enamorada
que en los amantes huesos va encerrada
para tronar volando por la arena.
Encerrada en la sorda calavera,
la tempestad se agita enfebrecida
hecha pasión que al músculo no altera:
es un ala tenaz y enardecida
es un ansia cercada, prisionera,
por las astas buscando la salida”.
Rafael Morales |
“De sombra, sol y muerte, volandera
grana zumbando, el ruedo gira herido
por un clarín de sangre azul torera.
Abanicos de aplausos, en bandadas,
descienden, giradores, del tendido,
la ronda a coronar de los espadas”.
Rafael Alberti |
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“"Cita de frente, de ley; se encoge el corazón y
esculpe el alma la sintonía del puro arte. Es un milagro, sólo un
instante. Armonía de la sincronización, razón de poder, señorío de
templar, potestad de mandar y finura al parar. Gallardía de cintura
que se gira, brazo vigoroso, muleta de mano zurda que embarca,
muñeca que rubrica, pies de bailarina inquebrantables, armonía de
cuerpo que se ciñe y embragueta. Lucidez, estética infinita, opera
en el albero, arte del grande, sentimiento hondo y emoción
¿Qué será, que cuando sientes el puyazo en tus entrañas
y te surca la sangre a la pezuña,
te empleas impetuoso en la pelea
sin señal de huida ni de entrega?
¿Serán la casta y la bravura?
Enigma de animal indómito,
misterio de raza inconcebible,
colosal fiereza irrepetible,
impenetrable, arrollador e insólito.
¿Serán la casta y la bravura?,
¿será el misterio de tu raza misteriosa y escondida?,
¡toro!,
alma de gladiador inconcebible,
encierras en tu secreto de locura,
la dignidad, la pureza y la cordura.
¿Qué será, que en los rehiletes que avivan tu expresión,
te expresas con gesto y gallardía,
cuando sientes su acerado arpón?,
¿Serán la casta y la bravura?”.
Felipe Medina |
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José
Gómez Ortega o como es más conocido, Joselito “El Gallo”, resultó
mortalmente cogido en la plaza de toros de Talavera de la Reina, el
16 de mayo de 1920. Desaparecía así, una de las mayores glorias del
toreo de todos los tiempos. Pero de ello, se han escrito ríos de
tinta por ilustres y acreditadas plumas de todas las épocas.
En este mi
modesto ejercicio literal, no pretendo ahondar en la biografía del
excepcional torero de Gelves, pero si en la infinita dimensión
humana que, a través de su actuación dentro y fuera de los ruedos,
este astro dejó patente y que al día de hoy, resulta un asombroso
contraste con la patética actuación de los políticos catalanes,
frontalmente en contra de la tauromaquía.
En tiempos de
“Gallito”, la tauromaquía, cuya esencia había partido del pueblo,
estaba reservada sin embargo, a la realeza, burguesía y aristocracía.
Con la llegada de José Gómez “Gallito”, el mundo del toro sufrió una
enorme revolución que también repercutía en el ámbito de lo social e
incluso en lo político. Sus dotes lidiadoras, su carisma artístico y
su dominio ante todos los toros y suertes hacían de “Gallito” un
héroe a quienes todos querían ver torear.
“Gallito”, fue
adquiriendo poder en todos los ámbitos del mundo taurino y
percatándose de su gloria y la necesidad del pueblo de verle torear,
comenzó a realizar una campaña para construir grandes cosos taurinos
que dieran cabida a la gran demanda existente y así, el espectáculo
taurino pasase a las fidedignas manos de pueblo, a quien una veces
el clero y otras la realeza, burguesía o aristocracía, habían
pretendido arrebatar.
“Gallito”
se enfrentó a los poderes fácticos de entonces y desde sus atributos
como ídolo de multitudes promovió los grandes cosos taurinos que hoy
existen. Sin embargo, las paradojas de la vida hacen que, al día de
hoy, vuelva a ser un cierto sector fáctico de baja calaña el que
pretende arrebatar al pueblo por lo que el “sabio” de Gelves luchó
desde la infinita bondad y dignidad de un hombre y artista cuya
grandeza humana y dimensión artística, jamás serán suficientemente
reconocidas ni agradecidas.
Concretamente
la barcelonesa plaza de toros de Las Arenas, inaugurada el 29 de
junio de 1900 ha sido testigo de relevantes acontecimientos taurinos
y vicisitudes históricas al margen del toreo. Durante la guerra
civil española se convirtió en cuartel del ejército republicano. De
su pasado glorioso la tauromaquia catalana guarda el mejor de los
recuerdos con los inolvidables paseíllos de dos de los más grandes
de la historia, "Gallito" y Belmonte, allá por la segunda década del
siglo XX. Mucho después, grandes toreros catalanes como Mario Cabré
o Joaquín Bernadó, practicaban una tauromaquía inolvidable. Por los
alberos de las plazas de Barcelona, Tarragona, Lleida o Girona y
por todos y cada uno de los pueblos de las cuatro provincias
catalanas, ha corrido siempre la emoción, entusiasmo y el clamor de
las tardes inolvidables que han protagonizado el arte fraguado por
las figuras de todos los tiempos. Sin embargo, ahora, un puñado de
patéticos políticos catalanes separatistas, pretenden exterminar la
tauromaquía de tierras españolas de cataluña por meros y mezquinos
intereses políticos. Y tal como hicieron en su momento la realeza,
el clero, la burguesía o la aristocracia, arrebatar al pueblo lo que
en su justa medida le corresponde y por lo que lucho con su propia
vida y a través de una absoluta y ejemplar dignidad el genial e
inolvidable sevillano Joselito “El Gallo”.
“…los
toros es la fiesta más culta que hay en el mundo“, dijo Federico
García Lorca. De hecho, los toros, son fuente constante de
inspiración de todas las artes plásticas, como inmortalizaron con
genialidad Goya o Picasso. De la tauromaquia ha salido uno de los
más extensos y hermosos legados literarios. La tauromaquia es
cultura en el más extenso sentido de la expresión, muy lejos de la
violencia, envilecimiento y degradación que en tantas ocasiones y en
muchas de sus facetas genera el fútbol. La tauromaquia es pureza,
inspiración y arte, muy al contrario de las conspiradoras,
perturbadas y detestables ideas separatistas de los políticos
catalanes que pretenden indecentemente abolir la tauromaquia.
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P.S.
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