SALARIOS REGALADOS

 

 

 

Por: Felipe Medina

 

 
 

Una poca vergüenza, un esperpento de parásitos e irresolutos, un insulto a quienes nos acribillan a impuestos, a los parados y a los necesitados. Su Señorías los diputados trabajan menos que el Ratoncito Pérez en un asilo de ancianos. ¡Y después, tienen la geta de pedir un esfuerzo colectivo! Con todo respeto, tienen más cara que un saco de monedas.

No exagero: Cien días de vacaciones al año, sueldo astronómico, viajes gratuitos, dietas, transportes por la cara, privilegios, pensión asegurada y a discreción. Total, todo un chollo, aunque si es cierto el dicho de que “el trabajo y la lucha, llaman siempre a los mejores”, habría que sacar la conclusión de que nuestros políticos, a tenor de su rendimiento laboral y resultados, bien podrían ser los españoles más ineptos. Y es que, trabajan menos que el sastre de Tarzán. Menos aún que los Reyes Magos, que solo lo hacen una vez al año y es mentira. Menos incluso, que el profesor de literatura de Belén Esteban.

Han tenido unas vacaciones de Navidad de 48 días. Todo el mes de enero, diez días de febrero y parte de diciembre. Los niños regresaron al colegio después de la llegada de los Reyes Magos y cada españolito de a pie a su correspondiente trabajo, eso si, los que aún tenemos la dicha de tenerlo. En ese espacio de tiempo, el turrón que quedase despistado por alguna despensa, a estas alturas estará más rancio que una funcionaria de Hacienda con el periodo. Los días ya tienen casi una hora más de luz, ya se aprecian las primeras flores de los cerezos del valle del Tiétar. Ya se divisan las primeras cigüeñas y la España del paro y el descrédito internacional se dispone a recibir la primavera. Sin embargo, sus señorías, hasta la pasado semana, disfrutando aún de las vacaciones de Navidad y ya están pensando en las de Semana Santa. Cinco días de descanso que ellos, los señores diputados, porque les sale del alma, alargarán hasta finales de abril. Y luego el verano. ¿Cómo van a trabajar en verano sus señorías con el sofoco y la canícula?

Además, su empresa, el Congreso de los Diputados, que mantenemos entre todos, no ejecuta expedientes de regulación de empleo, aunque la mitad de la “cuadrilla” no pegue un palo al agua en toda la legislatura.

No obstante, la compatibilidad del puesto de Diputado con otras labores privadas está muy extendida en nuestros parlamentos, que asume perfectamente que a los señores diputados les sobra (además de otras cosas) el tiempo y se dedican más a sus negocios privados que a resolver los problemas de la nación. Algún grupo minoritario ha tratado de poner orden y hacer una equitativa y necesaria ley de incompatibilidades. Pero claro, ante ese ejercicio de dignidad y política de servicio es probable que una buena parte de los sillones del Congreso quedasen vacíos.

Señala una sentencia que: "La base de nuestra civilización está en la libertad de cada uno, en sus pensamientos, sus creencias, sus opiniones, su trabajo y sus ocio". Es obvio que quien escribió el noble pensamiento, en absoluto estaba pensando en aquel momento en los señores Diputados españoles.

La cuestión es cruda y dura. Cobran abultados sueldos como políticos y una buena parte de ellos se dedican a otras actividades, en empresas, universidades, medios de comunicación, etc. que les reporta excelentes dividendos. Son voraces, sórdidos, ávidos… Parecen estar totalmente al margen y no ser en absoluto conscientes de la situación de emergencia que vive el país, donde cada vez más gente no tiene ni para comida. ¿Como vamos a confiar en los políticos? Y sobre todo, ¿hasta donde y cuando vamos a llegar?