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LAS CLOACAS DE LA POLÍTICA
Por: Felipe Medina
Felipe González ha acudido recientemente a la cita de los hombres más ricos de América. Si, han leído bien, Felipe González, el “socialista” que fuera presidente de la nación. Los principales millonarios de América, incluido Carlos Slim, el segundo hombre más rico del mundo, se reunían hace muy poco en una isla frente a la ciudad caribeña de Cartagena, y uno de los invitados a la cita era, como queda dicho, el ex presidente del Gobierno español Felipe González. La reunión, según un corresponsal del diario El Tiempo, congrega a empresarios, desde México hasta Chile. La gran incógnita que se suscita es, de donde a amasado Felipe González tal fortuna para en la actualidad ser portador de uno de los capitales más importantes del planeta. ¿De donde proceden su inmenso caudal económico y cual es la verdadera raíz de sus suculentos negocios y dividendos? Es probable que algunos de los que están leyendo estas líneas sospechen lo que yo, en tal caso, el mutuo pensamiento, conduce a un solo camino: la corrupción de los dirigentes públicos y la delincuencia común, habitual, extendida y manifiesta de quienes tienen el poder en sus manos. Es curioso y además, se ha convertido en algo habitual, cada vez que policía o jueces investigan en torno a un ayuntamiento o político, salen a la palestra manifiestos escándalos de especulación inmobiliaria o económicos. ¿Corrompe la política o acaso ocurre que son precisamente los gusanos infectos más corrompidos los que se decantan por dicha profesión? ¿Acaso algún municipio puede quedar libre de sospecha, algún consistorio puede enseñar sus manos y tirar la primera piedra? Uno de los últimos escándalos ha sido el descubierto a través de la red de facturas falsas del Ayuntamiento de Baena, regido por el senador socialista Luis Moreno, quien llegó a justificar en actividades de carácter religioso -relacionadas con la Semana Santa o con la Virgen de los Desamparados de este municipio- los fondos recaudados ilícitamente que terminaban gastando en el club de alterne de Marbella Milady Palace. Pero ciertos escándalos no aparecen en los medios de comunicación ya que, el PSOE tiene compradas a las TVs generalistas y muchos periódicos, y por cierto, también a los sindicatos. Otro reciente caso de carcoma es el protagonizado por la hija de una concejala de Getafe, que se ha gastado entre treinta y cuarenta mil euros en hacer compras por internet con la tarjeta "oficial" de su madre. ¿Acaso sería esta la famosa “niña” de Rajoy?, en cualquier caso, la hija de la concejala, llegaría lejos en el PSOE.
Cabezas de ladrillo
rigen nuestros destinos, sacos de cemento con manos, muchas manos que se
tienden haciendo el egipcio. No son de derechas ni de izquierdas, son tan sólo víboras mezquinas y codiciosas, malversadores egocéntricos, cucarachas que nacen en el lodo y trepan por los pilares de hormigón hasta encaramarse al tejado de sus edificaciones; construcciones levantadas a golpe de billetero con la connivencia y alianza de los amos y señores de las mayores y más grises empresas: las constructoras enriquecidas gracias a la manipulación y el engaño, a la extorsión o al chantaje. Los partidos políticos es el sector más corrupto en España, según un informe de Transparency Internacional elaborado en 62 países y que recoge las opiniones de 60.000 ciudadanos. Por cierto, tras el sector político se encuentran las empresas, pero además, los ciudadanos españoles señalan como corruptos a los medios de comunicación. Los jueces y Hacienda también se sitúan entre los primeros puestos en cuanto a niveles de corrupción, seguidos de entidades religiosas y la policía, siempre según los encuestados, unas mil personas en el caso de España. Una de las grandes virtudes de nuestra democracia es que nos permite juzgar periódicamente a nuestros políticos. Con el uso de nuestro derecho al voto, los ciudadanos podemos castigar a los presidentes, diputados y alcaldes que caen en la tentación de perseguir sus intereses personales en lugar del interés común. Pero, dudo que nuestro voto sirva como mecanismo de control de la corrupción ya que, por sorprendente que pueda parecer, los escándalos de corrupción no fueron un impedimento para que la mayoría de estos políticos revalidaran la confianza de los ciudadanos de sus localidades en los últimos comicios. Un buen político carente de ansias económicas, suele ser aquel que, teniendo las espaldas cubiertas por sus negocios o quehaceres, se dedica al arte y ciencia de la política por deseo de modificar la realidad social y beneficiar a sus conciudadanos. Un donnadie ni donnada estará más tentado de ensuciar sus manos en las negras aguas fétidas de la bolsa de Judas. Lo malo que, hay un muy serio peligro de extinción de buenos políticos con lo que el futuro nos depara un sin rumbo y una sin razón que sin duda, terminara por situarnos en las mismísimas cloacas que los políticos han fabricado.
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