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Son inmigrantes, gente de los países del este o de Sudamérica. Lo que muchos nos temíamos, desgraciadamente se esta convirtiendo en una cruda y pura realidad. Gente que vino huyendo de la miseria, en busca de trabajo y una vida digna, ahora son el primer escalón de algo que la mayoría considera es un espejismo pero paulatinamente se va haciendo realidad: los bestiales abusos del capitalismo pasan factura a través de una crisis que día a día se va espesando y extendido por cada uno de los poros del planeta. El caos, la necesidad y el hambre, ya están haciendo acto de presencia en lugares insospechados. Hace meses apenas eran unos cuantos, pero las cofradías de pescadores de Silla, Catarroja y El Palmar han dado la voz de alarma porque ya son cientos y están invadiendo la Albufera y atentando contra el paraje natural. Son inmigrantes, personas desesperadas sin trabajo ni dinero que buscan comida.
Los inmigrantes llegan en
camionetas desde diferentes puntos de la Comunidad valenciana provistos
de cañas de pescar y de todos los artilugios necesarios para capturar el
mayor número de piezas. No cuentan con la obligatoria licencia, pero se
distribuyen por las acequias del parque natural. No importa la lluvia o
el frío, se ha podido comprobar como estaban ubicados por las orillas de
los canales pescando carpas y anguilas impunemente para poder sustentar
a sus familias. Pero la necesidad no solo hace mella en tierras de Valencia, se extiende por doquier. La Portavoz del PSOE en la Asamblea de Madrid, Sra. Maru Menéndez confirmaba que debido a la grave crisis económica presente, se ha disparado alarmantemente la tasa de delincuencia en España y apostillaba, que los ciudadanos deberíamos tomar conciencia de esta situación. ¿Conciencia de qué?, ¿de que el Gobierno del PSOE negara una crisis?, de que debido a la ineptitud y/o bien falta de previsión, ¿no pudieron asimilar las consecuencias que vendrían a posteriori? Ya no se si lo políticos son tontos, sinvergüenzas o ambas cosas. Y tampoco se lo que se nos esta ocultando de lo que se nos viene encima.
“Robo comida porque se me ha acabado el
paro". Encargan a ladrones profesionales que roben en supermercados y
luego les pagan la mitad del precio real de la lista de la compra. Este
es el principal argumento y el nuevo sistema para que muchas familias
puedan llevar algo a la despensa de sus casas. Hace dos semanas la Policía acudió a un supermercado de nuestra ciudad. Los empleados habían retenido a un sujeto al que habían pillado en la puerta con dos bandejas de carne escondidas entre la ropa. Un agente le pregunta, al ver que su aspecto es el de una persona normal, no el de un vulgar delincuente: "¿Pero qué ha hecho usted?" El detenido confesaba envuelto de lágrimas: "Soy un parado al que se le ha acabado el subsidio, robo porque no tengo dinero para comprar comida". El policía —según me contaban— se volvió hacia el encargado del establecimiento y le preguntó: "¿Pero de verdad quiere denunciar a este señor?" Lamentable pero cierto. ¿Han visto –sobre todo en las grandes poblaciones- la cantidad de personas esperando al contenedor de basura de las grandes superficies comerciales? Es sorprendente como se ponen a buscar comida. Los trasteros de algunos garajes que en ocasiones se utilizan como despensa-almacén también están en el punto de mira de estos “ladrones”. Los supermercados se plantean redoblar seguridad para no ser objeto de hurtos. Ni mucho menos son nuevas las detenciones de individuos sin antecedentes, tienen su trabajo en la construcción o la hostelería y un sueldo peor que mileurista que completan con hurtos esporádicos. ¿Qué pasará cuando esta gente (más de la que imaginamos), tenga que sustituir el sueldo entero porque se ha quedado en paro? Y, ¿qué pasara con los desempleados cuando agoten el subsidio? Mientras tanto, el gobierno, inyecta ingentes cantidades del dinero que es de todos a quienes han propiciado la caótica situación y no sabe aportar muchas más soluciones; el capitalismo no se ve saciado con el dinero que constantemente están aportando los gobernantes y piden más y la oposición, sumida en una desastrosa bacanal de escándalos, solo ladra y no es capaz de contribuir con una sola solución. Pocos se dan cuenta que la tenebrosa estela del hambre, ya llama a la puerta y desgraciadamente, los triunfos que cosechan los deportistas españoles a través de la formula 1, el tenis o fútbol y que por cierto, le sirven al gobierno de excelente estrategia como maniobra de distracción-entretenimiento, no son comestibles. |
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