Republicanismos

Por: Felipe Medina

 

«Una vez fueron los árboles a elegirse rey, y dijeron al olivo: Sé nuestro rey. Pero dijo el olivo: ¿Y voy a dejar mi aceite, con el que engordan dioses y hombres, para ir a mecerme sobre los árboles?
Entonces dijeron a la higuera: Ven a ser nuestro rey. Pero dijo la higuera: ¿Y voy a dejar mi fruto sabroso para ir a mecerme sobre los árboles?
Entonces dijeron a la vid: Ven a ser nuestro rey. Pero dijo la vid: ¿Y voy a dejar mi mosto, que alegra a dioses y hombres, para ir a mecerme sobre los árboles?
Entonces dijeron todos a la zarza: Ven a ser nuestro rey. Y les dijo la zarza: Si de veras queréis ungirme rey vuestro, venid a cobijaros bajo mi sombra, y si no, salga fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano» (Jueces 9, 8-15).

Se asegura que esta fábula, una de las pocas del Antiguo Testamento, declaraba «como sospechosa cualquier forma de monarquía, por no decir intolerable. Sólo un truhán, sólo uno que es incapaz de dar la más mínima contribución al bien común, puede prestarse a ser rey. Y precisamente ése, que no tiene nada que ofrecer, llega a la desfachatez de invitar a los demás a cobijarse bajo su protección». 

Sin embargo, y al margen de superfluas monarquías y republicanismos coherentes, últimamente se da bombo y platillo al descubrimiento que ha realizado la NASA en el planeta Marte. Nos explican que, se ha descubierto hielo o quizá nieve en la superficie del planeta. Cualquiera sabe, el caso es que, mientras el hambre, la enfermedad, la sed y las desigualdades recalcitrantes asolan el planeta, a los hombres les da por gastarse millones y millones de euros en estar mirando si lo de Marte es nieve, hielo o existe algún tipo de población. Eso sí, para algún monarca, en cuanto le haya llegado la noticia, seguro pensara que sería para él “motivo de honda satisfacción” poder esquiar en las recién descubiertas nieves del planeta marciano.  

«Solo merece el poder quien diariamente lo justifica», reza un proverbio y, a tenor de los que ocurre, a la vista de quienes nos gobiernan y de que manera lo hacen, se me antoja que, muchos Jefes de Estado y otros tantos políticos y mandatarios, no son dignos de mandar en nada ni a nadie. Es más, por lo que ocurre en España, se me ocurre que, puede tratarse de un vil despilfarro. De seguro que, con los dineros de los contribuyentes que corona el extraño estamento político de este país se podrían sustentar muchas infraestructuras y necesarios proyectos sociales.  

«En política, no hay hombres, sino ideas, no sentimientos, sino intereses…». Son cosas de ayer, de hoy y, con toda seguridad, de mañana. Y así, mientras el maldito dinero alimente codicias, odios, guerras, inseguridad, injusticia, desigualdad social, sueldos vitalicios de ministros o monarquías obsoletas, los ricos serán cada vez más ricos, los pobres más pobres, algunos monarcas, incluso podrán mantener un nivel de élite que, hasta podría llevarles a esquiar en Marte, si ese es su capricho y también, políticos de altura, como la Vicepresidenta  María Teresa Fernández de la Vega, podrán estrenar un modelito cada día. Desatinos… 

En El Quijote del sabio Cervantes, Sancho decía a Teresa Panza: «En teniendo gobierno, (...) te enviaré dineros, que no me faltarán, pues nunca falta quien se los preste a los gobernadores cuando no los tienen». Y tenía razón el bueno de Sancho cuando se dirigía a su esposa, pues bien es sabido que, el poder es el poder, el dinero el dinero, los políticos los políticos, el Rey el Rey y los pobres, pues eso, los pobres.  

¡¡¡ Viva la Constitución !!!

 

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