Lionel Messi,

un astro elegido para la gloría

Por: Felipe Medina

 

Para Constantino Sobrino García, que lleva en sus genes la dignidad absoluta de un lagarterano de bien que, como Lionel Messi, lucha con rectitud desde la honda virtud de la modestia que solo portan los bendecidos por el heroico honor de ser transmisores de integridad, humildad y decencia.

 

A los cinco años de edad, se colgaba del brazo de Celia, su abuela materna, para ver fútbol en su Rosario natal, una ciudad de Argentina donde se asienta el Grandoli, un club de barrio a pocas manzanas de su casa. Un buen día, Aparicio, técnico del club, estaba formando equipo y observo le faltaba un jugador, así que la abuela Celia, alentó a Aparicio para que pusiese a su nieto. Era muy chiquito pero Leo, le echó coraje y aplomo. Nada más salir al campo agarró la pelota, la paró, y salió corriendo sorteando con inusitada habilidad a todos sus compañeros. La señora Celia no pudo ocultar las lágrimas y el propio Aparicio se quedó asombrado ante la habilidad y enorme talento de aquel chaval. Y Aparicio, descubridor del genio Messi, se convirtió además, a partir de ese instante, en su primer entrenador. Fue también el primero que le bautizó como "La Pulga" antes de que el apodo se hiciese mediático, por lo pequeño que era y la forma de jugar que tiene.

A partir de ahí fue destacando y brillando con luz propia en diferentes equipos de divisiones inferiores. Enrique Domínguez, uno de sus entrenadores, llegó a señalar: "Con la pelota el pibe hacía cosas en contra de la física. Al único que le ví realizar jugadas así fue a Maradona".

Cuando Lionel Messi cumple once años, recibe un duro golpe que, va a marcar para siempre su destino. Fue rechazado por el River Plate, pese a que deslumbró a los técnicos, ya que se le detectó una enfermedad hormonal que afectaba su crecimiento y cuyo tratamiento costaba 900 dólares mensuales por tres años. Durante un año y medio, la obra social de la empresa en la que su padre trabajaba ayudó a solventar los gastos, aunque luego el panorama económico se complicó. Fue entonces cuando Jorge Messi (su padre) habló con unos parientes que vivían en Lérida y decidió marcharse a España para ganar más dinero y poder paliar el tratamiento de su hijo.

Con trece años, Lionel Messi, se decide a probarse en el FC Barcelona, bajo la mirada de Carles Rexach. Allí generó una gran impresión jugando con niños dos años mayores que él y a pesar de sus problemas de crecimiento y la importante diferencia física que a esa edad esto significa. Visto lo que destacaba Messi, el club catalán se ofreció entonces a pagar los costosos tratamientos a base de hormonas de crecimiento y el jugador rápidamente comenzó a destacar en la liga infantil vistiendo la camiseta de uno de los equipos más grandes de Europa. Este es el comienzo de una historia de esfuerzo y sacrificio, tanto en lo personal como lo familiar.

A partir de ahí, comienza la imparable escalada de un astro que brilla con luz propia tanto en lo deportivo como en lo personal. Su descomunal talento en el terreno deportivo, su inteligencia natural, su vocación, entrega, gran espíritu de sacrificio y superación, le han convertido, no solo en el mejor jugador de fútbol del planeta, también es un ejemplo de modestia, humildad y sencillez en una persona que suscita ilusiones y es un claro ejemplo a seguir a través de su sobriedad como deportista y persona, muy lejos de la vanidad, ostentación y pedantería que tan frecuentemente envenenan al deporte y al ser humano.

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