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Con motivo del 70 cumpleaños de la Reina se han publicado varios libros sobre su vida. Destaca el libro "La Reina muy cerca" de Pilar Urbano en el que ha hecho algunas confesiones sobre los matrimonios homosexuales, el aborto o la eutanasia. Se pueden leer varias frases de la Reina Sofía, sobre varios temas de actualidad con las que se puede estar más o menos de acuerdo, pero que en torno a mi modesto punto de vista en ningún caso son ofensivas. Las declaraciones de la discordia que tanto molesta a los colectivos gays son estas hablando sobre la homosexualidad: “Puedo comprender, aceptar y respetar que haya personas con otra tendencia sexual, pero ¿que se sientan orgullosos por ser gays? …. Si esas personas quieren vivir juntas, vestirse de novios y casarse, pueden estar en su derecho, o no, según las leyes de su país: pero que a eso no lo llamen matrimonio, porque no lo es. Hay muchos nombres posibles: contrato social, contrato de unión.” "¿Que se suban a una carroza y salgan en manifestaciones? Si todos los que no somos gays saliéramos en manifestación... colapsaríamos el tráfico". También explica su visión personal sobre la eutanasia y el aborto: "No soy partidaria. La vida y la muerte no están en nuestras manos", manifiesta, aunque defiende la "muerte digna" por "mera humanidad" y "cuando ya la medicina es inútil". En cuanto al controvertido tema sobre la interrupción del embarazo, responde que "en absoluto" porque "hay que respetar a toda criatura viviente" y afirma que "estar por la vida no es ser retrógrado" ni "es sólo cosa de los cristianos" sino que es "seguir la ley natural". ACAI (Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción voluntaria del Embarazo) opina que debería haber sido "más prudente" en sus declaraciones, y considera que podría "habérselas guardado, al formar parte de una Institución estatal". Su portavoz, Empar Pineda, declaró que "como ciudadana, que dé su opinión sobre el aborto me parece bien, pero como reina, creo que tiene que tener muy en cuenta la opinión mayoritaria de la población". Pues bien, la portadora de las clínicas abortistas, como no podía ser menos, sale en defensa de su -para mi- tétrico negocio sin considerar que, Doña Sofía puede estar expresándose desde su posición de ciudadana y esta es del todo digna y respetable. Es trágico y espeluznante que, los médicos se dediquen a través de estos establecimientos a destruir vidas, cuando la medicina se creo para salvarlas. Y esta, es una opinión mía que de seguro compartirán conmigo un gran número de ciudadanos. Sin embargo, ¿cómo tiene la osadía de manifestar la cabecilla de las clínicas abortistas que la mayoría de los ciudadanos esta a favor de la interrupción del embarazo?, ¿acaso se ha molestado en consultarnos a todos los españoles para aseverar tan subjetiva atrocidad? Según el presidente de COGAM (colectivo de gays y lesbianas) Miguel Ángel González: “Por supuesto, que vamos a ejercer acciones. Tendremos que reunirnos y si esta mujer no se retracta o abdica gritaremos ¡viva la República!” Con estas manifestaciones, el representante de gays y lesbianas, no demuestra más que un irrespetuoso berrinche, o si queremos ir más allá, una posición intolerante. La reina se manifiesta desde su posición de ciudadana y desde luego, como a cualquiera de los españoles, la corresponde el legítimo derecho a expresarse y manifestarse. Además, Doña Sofía lo hace desde la elegancia y el respeto. Ella no acomete a rebientacalderas ni tampoco irrumpe en torno a ningún despliegue mediático, como suelen hacer los colectivos que representa el señor Ángel González. Me desagrada el tono amenazante del señor González. Estar en contra de la monarquía y a favor de la república es un punto de vista legítimo que no debe servir como herramienta de amenaza. Las amenazas no son en absoluto coherencia ni base de manifestación de representante de ningún colectivo. Yo soy republicano, estoy en contra de la imposición de la realeza y rechazo la orientación monárquica del Estado Español por ser –bajo mi punto de vista- innecesaria, obsoleta, crepuscular y arcaica. Y ello, lo manifiesto desde la total serenidad y naturalidad sin ningún ánimo de que mis palabras sean arma arrojadiza. Sin embargo el señor González, lo hace desde la intimidación y provocación y ello, como es lógico, dice poco de su persona y el colectivo que representa. Pero yo me pregunto: ¿por qué tanta polémica? ¿acaso está diciendo algo incorrecto? No veo ofensa alguna en las palabras de la Reina, veo si acaso una opinión expresada en términos razonables y sensatos, nada ofensivos. El problema, creo, es que hay gente que quiere hacer de su condición sexual o de su orientación política un credo, o un principio de vida. A mi me importa un comino si mi vecino es homosexual o vota a la derecha o a la izquierda. Lo que me importa es si es un buen vecino, si es buena persona o si puedo contar con él si tengo un problema. Entiendo que un político haga ostentación de sus opiniones políticas. Es lógico, tiene que convencer y hacer adeptos para salir elegido. En cambio no entiendo que una persona “de la calle” intente convencerme de votar a tal o cual partido, de abrazar tal o cual religión. Con la condición sexual me pasa lo mismo, nunca he entendido que alguien pueda subirse a una carroza medio desnudo para reivindicar su condición homosexual. Me parece –como mínimo- absurdo hacer alarde de su condición sexual. Creo que este tipo manifestaciones circenses y ostentosas (por decir algo) no hacen ningún favor al colectivo homosexual, todo lo contrario. Me da exactamente igual lo que haga cada uno con su vida privada, está en su derecho de elegir, acostarse y convivir con quien le venga en gana. Pero yo –como la gran mayoría- no voy presumiendo por ahí de lo que hago en mi casa o alardeando de con quien comparto mi cama y mi vida. Creo que se trata de un colectivo que tiene aun muchos complejos y su forma de enfrentarse a ellos es uniéndose en esas grotescas manifestaciones publicas, lo que en realidad les marca de una manera más singular, cuando en realidad deberían de promocionar la homosexualidad como una cosa normal sin tantas cabalgatas, romerías y desfiles que irrumpen las calles. ¿Acaso –como dice doña Sofía- los que no somos gays nos manifestamos a través de paradas y cortejos festivos para proclamar nuestra condición sexual? Lo confieso, como he dicho, soy republicano. Opino respetuosa y abiertamente que, la Transición usurpó la posibilidad de decidir entre Monarquía y República. Creo –como ya he manifestado- que la Monarquía no es el sistema político más idóneo pero, en esta ocasión, la Reina y yo, estamos de acuerdo.
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