|
Javier Arenas es un
personaje político que rara vez conecta con los
fidedignos sentimientos de los españoles, pero sus
recientes declaraciones han tenido hondo calado social
al afirmar con toda la razón que, mientras la sociedad
española está padeciendo todo el peso de la austeridad y
pagando un alto precio por la crisis, el gobierno de
Zapatero sigue despilfarrando y negándose a dar ejemplo,
una actitud miserable y sin altura ética que escandaliza
a los ciudadanos y a los españoles decentes.
Por una vez y eso sí, sin que sirva de precedente,
Javier Arenas, presidente del Partido Popular de
Andalucía,
ha dicho algo interesante al acusar al gobierno de
Zapatero de seguir despilfarrando mientras la sociedad
española está soportando el durísimo peso de la
austeridad, asumiendo bajadas de sueldos, subidas de
impuestos y un tenebroso sufrimiento colectivo que si
nadie pone remedio, va descontrolada y alarmantemente al
alza.
Arenas ha puesto el dedo en la llaga y ha conectado con
los sentimientos de la inmensa mayoría
de los españoles, sobre todo, de la gente decente, que
se sienten escandalizados ante el sucio comportamiento
del gobierno que, en un régimen supuestamente
democrático, está obligado a ser ejemplar y que, por el
contrario, destaca por su arrogancia, despilfarro,
inoperancia, desorden y afición a crispar, a crear
conflicto y a aferrarse al poder y a los privilegios,
sin mostrar sensibilidad alguna ante el sufrimiento de
su pueblo. El nefasto y metastático gobierno de Zapatero
es el que con su incompetencia, esta provocado una
desproporcionada senda de pobreza y necesidades y en
ello, son también responsables los sindicatos, que son
como una sombra fantasmagórica que se extiende a merced
del actual cataclismo gubernamental.
La subida del IVA, unida a los anteriores incrementos en
los impuestos y tasas y a los recortes en los salarios,
pensiones y ayudas sociales, están sumiendo a la
sociedad española en un ambiente duro de austeridad y
pobreza, mientras el gobierno,
demostrando
su insolvencia y baja catadura moral, no renuncia a sus
coches oficiales, tarjetas de crédito con cargo al
erario público y subvenciones superfluas y arbitrarias,
negándose también a reducir el número de ministerios y
de altos cargos, como le ha sugerido el propio Congreso,
y también a prescindir de los miles e innecesarios
asesores y enchufados del partido, que ordeñan a diario
las finanzas del Estado sin aportar nada útil.
El comportamiento insolidarío y nada ejemplar del
gobierno lo convierte no sólo en el peor gobierno que ha
tenido España en los últimos siglos, sino también en el
de nenos catadura
moral.
No es ser negativista, ni hablar de manera gratuita,
tampoco trato de hacer un ejercicio desproporcionado, se
trata simplemente, de la cruda y dura realidad que día a
día, no solo padecemos si no que también se encrudece y
a estas alturas, toca un fondo muy turbio y negro.
Está claro que los partidos políticos se han convertido
en empresas formadas por unos socios que controlan y
cuyo único objetivo es alcanzar el poder para vivir
cómodamente de los presupuestos del Estado. Por ello, no
les cuadran los recortes en los gastos oficiales o en
los altos cargos. Lo más fácil es aumentar los
impuestos, disminuir las pensiones y el gasto social y
recortar partidas en conceptos que a ellos
no les afecta, aún a costa de bajar los salarios. ¿Como
van a despedir a un alto cargo o a un ministro si es un
socio más de la empresa (maraña)? Recodemos que el
legislador negocia los convenios consigo mismo. ¿Es esto
una democracia?, en absoluto, esto es lo más parecido a
una partitocracia, ósea, una jauría de lobos en el
poder.
Hasta que no sean valientes y fidedignos demócratas y
haya listas abiertas seguiré votando nulo y con
reproche. Y ello, en pos de la honradez y dignidad de
los políticos y
por una verdadera democracia, no la desgracia a que
estamos sumidos. |