Huelga general y

sindicatos inservibles

 

No se podía esperar mucho más de los sindicatos que el anuncio de convocatoria de una huelga general. Después del fracaso de la huelga de funcionarios, CC OO y UGT necesitan recuperar su fuerza mediática. La forma de hacerlo no ha sido alcanzando pactos, sino amenazando con nuevos paros. La huelga general no servirá absolutamente de nada, a excepción de enturbiar aún más el ambiente laboral y político del país. Existen muchas razones por las que los trabajadores de este país pueden estar molestos con la gestión del Gobierno, pero la protesta que se anuncia no es evidentemente el mejor camino ni el más conveniente. La fecha de la huelga, que aún debe concretarse, será el próximo titular que conseguirán los sindicatos. Esta huelga será eso, titulares en la prensa, mal humor y... nada más. Hay que buscar otras fórmulas de presión ya que el infructífero y puro trámite de los sindicatos baldíos e incapaces no son, en absoluto, la solución a los casi cinco millones de parados, a la precariedad laboral y al drama social que asola a España.

Los sindicatos mantienen un puro servilismo y borreguismo con el gobierno. El pacto solapado que mantienen unos y otros es un espaldarazo a la clase obrera y a los más necesitados. Buena prueba de ello y por poner un ejemplo, es el sueldo que cobra el secretario general de CC OO, Ignacio Fernández Toxo, ¿alguien sabía que este “representante” de la clase trabajadora obtiene una remuneración por su cargo de más de ocho mil euros mensuales? Si, como leen, ¡ocho mil euros mensuales! Por tanto, a través de estas prebendas y las obviedades palmarias que vislumbramos, podemos hacernos una ligera idea de la incompetencia de estos conspiradores, comprados por el gobierno para adornar la escena política.

Estoy de acuerdo en hacer una huelga general, bien por las condiciones salariales, como por las condiciones del trabajo. También la haría por cortar de una vez por todas, la corrupción que hay en la política. También me echaría a la calle en contra de los políticos, sindicalistas y sus fabulosos sueldos y privilegios. ¿Cuándo les llega a ellos la crisis? Por estas injusticias y las que me pueda dejar, sí, haría huelga general, pero para ser monigote al servicio de estos sindicalistas arrogantes, vendidos, traidores e irresolutos, no se me ocurre ni pensar en que mi persona se uniría a ninguna huelga o manifestación inservible que lo único que va a solucionar es el trámite preestablecido por las babas de los medrosos sindicatos. Y si me vienen piquetes y hay hostias, pues a hostias la emprendemos, pero ni aunque me maten a palos, seré yo partícipe de semejante circo.

Ante una huelga general en toda regla, organizada desde la propia base de la masa obrera y desde la convicción y entrega de los trabajadores temblarían los aparatos de poder, tanto políticos, como capitalistas, pero esta huelga, es una maniobra preestablecida entre gobierno y sindicatos en la que, como es norma, sitúan a la masa obrera como simple mono escénico y no tendrá ninguna relevancia en absoluto. Tan solo, tomarnos el pelo una vez más a los trabajadores.

El principal derecho del trabajador es el derecho al trabajo y jamás lo han defendido. Como había subsidio de paro, no existía problema, hasta que claro, ha llegado el hambre. Los sindicatos han actuado al dictado de sus mecenas, para que diese toda la sensación de que aquí, no pasaba nada. Lo hacen ahora, tarde y mal, protocolariamente y a sabiendas que no hay soluciones, salvo que los políticos y ellos mismos, realizasen un ejercicio de dignidad y sensatez y se quitasen del medio, dejando paso a la honradez, la decencia y la capacidad, únicas herramientas para salir de la crisis y reforzar una sociedad democrática y verdaderamente libre. Lo demás, lo que hacen ellos, es un ejercicio de despotismo e hipocresía sin paliativos.

No estaría mal, que los obreros, en afán de sanear nuestra sufrida y mermada economía nos diésemos de baja de los sindicatos. De hecho, yo lo hice hace tiempo, pues ya esta bien de hacer el primo para semejantes bastados.

 

 

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felipemedina@telefonica.net | Texto y fotografías: Felipe Medina

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