Belén Esteban

o el reflejo de una España decadente

 

 

Por: Felipe Medina

 

 
 

Hace ya bastante tiempo que Belén Esteban, representa sobre dos piernas la miseria moral e intelectual de España. Cuando un personaje cuyo cerebro aparenta ser del tamaño de un garbanzo se convierte en el centro de la vida social de un país es claro sinónimo de que ese país tiene problemas muy graves. Ya se ha hecho público, Belén Esteban va a presentar las tradicionales campanadas de fin de año en una indecente cadena de telechisme porque de seguro, va a producir unos suculentos réditos económicos a quienes la contratan ya que, media España se situará ante la caja tonta la noche de fin de año.

Si un personaje del bagaje intelectual de esta mujer es el centro de las neuronas de las comadres de un país, es que ese país es como ella: de pena. Si, la verdad que pena. Y no es que  yo pretenda que contraten a Eduardo Punset para celebrar la nochevieja ni el año nuevo. Pero si un país otorga el triunfo social a series como “Sin tetas no hay paraíso” o “Física o Química” y encima tiene como bufón endiosada a un personaje al que le cuesta Dios y ayuda encadenar cuatro frases seguidas y cuyo mayor mérito social fue compartir colchón con un torero, es que ese país está ante una grave crisis social y cultural.

El gran problema de personajes y países como los que estoy describiendo es que desconocen sus limitaciones. Están ebrios de seguridad y de autosuficiencia. Su pobreza cultural y su falta de perspectiva es tan absoluta que nunca serán conscientes de su analfabetismo y sus carencias morales. Parte del problema de España es que ha derrocado los valores éticos que antaño tuvo entronizados sin haber reemplazado en las peanas contemporáneas otra escala que los sustituya.

No sería de extrañar que tras esta, mi reflexión sobre personaje tan ordinario y rudo sufra estoicamente el contraataque de sus partidarios. Y es que, sin duda los tiene, de hecho, no ocuparía en la parrilla televisiva el lugar que ocupa, ni su “caché” sería el que es si no tuviese legión de seguidores. Y exactamente ése es el problema de España, el número de necios que están dispuestos al combate para defender a su cantamañanas líder, lleve éste un nombre de futbolista multimillonario, el de una cantante de moda o el de una…, el de una… ¿qué es y quien es realmente esta mujer? Porque esta mujer vive de sus escándalos, lo mismo que la España que la sigue devotamente, escándalos de vulgaridad y zafiedad, escándalos que denotan su falta de formación, de ética y de higiene mental. ¡Qué país, qué paisaje y qué paisanaje!”, decía Unamuno y “¡Qué tropa!” el señor Maura.

Algo grave pasa en este país, cuando un personaje como este capta programas, páginas de revistas y una innegable absorción por parte de un importante sector social. Algo falla en la España crepuscular cuando algunos representantes gubernativos despojan de las instituciones públicas en bolsas de basura, los dineros de todos y los políticos, envían a Irak o Afganistán a centenares de españoles para fomentar cruentas guerras ilegales e injustas que tan solo alimentan los intereses del imperialismo americano.