Texto y fotografías: Felipe Medina

 

Cita de frente, de ley; se encoge el corazón y esculpe el alma la sintonía del puro arte. Es un milagro, sólo un instante. Armonía de la sincronización, razón de poder, señorío de templar, potestad de mandar y finura al parar. Gallardía de cintura que se gira, brazo vigoroso, muleta de mano zurda que embarca, muñeca que rubrica, pies de bailarina inquebrantables, armonía de cuerpo que se ciñe y embragueta. Lucidez, estética infinita, opera en el albero, arte del grande, sentimiento hondo y emoción.

 

Cuando el propio toro, protagonista de la Fiesta, se descompone, todo cuanto hay en su entorno, viene a ser la pura mixtificación de la casta y bravura, hoy tornada en mansedumbre de un animal, infamemente manipulado, domesticado y desposeído de sus originarias y fidedignos valores de poder, fuerza y pujanza en la bestia más enigmática y una de las más bellas de la creación.

Y por tanto, el toreo, que debe ser danza e interpretación en silencio, queda así quebrantado en pantomima de clamor de intereses 

Así pues, el toro contemporáneo, viene a ser el propio reflejo de la filosofía social actual y de la actual descomposición cultural. Reflejo también de algunas de las repudiantes políticas separatistas que pretenden postergar la tauromaquía por meros y obscenos intereses políticos barriobajeros que son sendero de la pérdida de dignidad, integridad y valores, en un mundo incierto, insensible, indeciso e indeterminado.

Alguien dijo que el eco de la sociedad y sus valores se veía siempre reflejado en el mundo del toro. Y si, la razón es poderosa ya que es palmario y patético que en los alberos de los cosos ibéricos se ve un toro ciertamente cansino y descastado. Justo en idéntica medida de muchos de los políticos catalanes de baja talla, mezquinos y de más que dudoso talante que aborrecen todo lo que signifique España y a toda costa, pretenden abolir en su terreno (el terreno de todos los españoles) la Fiesta Nacional.

En homenaje al mundo del toro, ofrezco estas instantáneas de mi colección “casta y glamour” que son eco y representación de la infinita belleza de la tauromaquía, que toca todos y cada uno de los terrenos del arte y que conjugados con el primor y apostura de estas féminas, son esencia de hermosura.