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Cita de frente, de ley; se encoge el corazón y esculpe el alma la
sintonía del puro arte. Es un milagro, sólo un instante. Armonía de
la sincronización, razón de poder, señorío de templar, potestad de
mandar y finura al parar. Gallardía de cintura que se gira, brazo
vigoroso, muleta de mano zurda que embarca, muñeca que rubrica, pies
de bailarina inquebrantables, armonía de cuerpo que se ciñe y
embragueta. Lucidez, estética infinita, opera en el albero, arte del
grande, sentimiento hondo y emoción.
Cuando el propio toro, protagonista de la Fiesta, se descompone,
todo cuanto hay en su entorno, viene a ser la pura mixtificación de
la casta y bravura, hoy tornada en mansedumbre de un animal,
infamemente manipulado, domesticado y desposeído de sus originarias
y fidedignos valores de poder, fuerza y pujanza en la bestia más
enigmática y una de las más bellas de la creación.
Y por tanto, el toreo,
que debe ser danza e interpretación en silencio, queda así
quebrantado en pantomima de clamor de intereses
Así pues, el toro
contemporáneo, viene a ser el propio reflejo de la filosofía social
actual y de la actual descomposición cultural. Reflejo también de
algunas de las repudiantes políticas separatistas que pretenden
postergar la tauromaquía por meros y obscenos intereses políticos
barriobajeros que son sendero de la pérdida de dignidad, integridad
y valores, en un mundo incierto, insensible, indeciso e
indeterminado.
Alguien dijo que el eco
de la sociedad y sus valores se veía siempre reflejado en el mundo
del toro. Y si, la razón es poderosa ya que es palmario y patético
que en los alberos de los cosos ibéricos se ve un toro ciertamente
cansino y descastado. Justo en idéntica medida de muchos de los
políticos catalanes de baja talla, mezquinos y de más que dudoso
talante que aborrecen todo lo que signifique España y a toda costa,
pretenden abolir en su terreno (el terreno de todos los españoles)
la Fiesta Nacional.
En homenaje al mundo
del toro, ofrezco estas instantáneas de mi colección “casta y
glamour” que son eco y representación de la infinita belleza de
la tauromaquía, que toca todos y cada uno de los terrenos del arte y
que conjugados con el primor y apostura de estas féminas, son
esencia de hermosura.
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